lunes, 22 de octubre de 2012

La ayuda española en la Independencia de los Estados Unidos

Artículo tomado de la Página SobreHistoria.com
A menudo, Francia es mencionada por los historiadores norteamericanos como la gran aliada en el proceso de emancipación estadounidense. Es cierto que fue la primera potencia en responder a las necesidades de los revolucionarios y que, no sin vacilaciones, intervino militarmente en la guerra de la independencia luego de 1776, año en que Thomas Jefferson redactó la Declaración de la Independencia.
Lo cierto es que pocas veces se menciona el rol de España en el proceso de emancipación estadounidense, quizá porque no se destacó en los aspectos militares, o en los más dramáticos. Aún más, la misma corona española intentó mantener un perfil bajo en relación a su ayuda hacia los independentistas.
Esto es fácil de entender si tenemos en cuenta que España mantenía una gran cantidad de colonias a lo largo y ancho de América. Por otro lado, Francia, España, y luego Holanda, no perseguían particularmente la libertad de las colonias norteamericanas, sino la ruina de la principal potencia del siglo XVIII: el Imperio Británico.
Hacia unos años, Gran Bretaña había socavado la presencia española y francesa en América del Norte y Central, tras la Guerra de los Siete Años, que finalizó con la victoria anglosajona. La declaración de la independencia de las 13 colonias inglesas en 1776 fue una ocasión para que los vencidos recuperaran el terreno perdido y tomaran su venganza.
Así lo hicieron y, tras 1778, las coronas borbónicas de España y Francia se aliaron con los independentistas para combatir a Gran Bretaña. Mientras que Francia envió flotas dirigidas por Lafayette para combatir en las costas norteamericanas, la corona española facilitó préstamos indirectos al ejército emancipador, a través de Francia. Por otro lado, los puertos hispanos como Cuba sirvieron a menudo para la reparación de barcos norteamericanos, así como centro de operaciones militares y prisión para los ingleses capturados.
Pero aún más importante que estos auxilios, fue la victoria española en la Batalla de Pensacola en 1781, que le arrebató a Inglaterra los territorios de la Florida, liberando el sur de la presencia anglosajona y estableciendo el dominio peninsular en América Central.
Entonces, para comprender la tan festejada independencia de los Estados Unidos es importante tener en cuenta el plano en el que se desataron los sucesos realmente. A fines del siglo XVIII, los “Estados Unidos” no era más que una delgada franja de colonias establecidas entre la costa del Atlántico y un vasto territorio inexplorado hacia el oeste. Inglaterra era la dueña de los mares, y la principal potencia económica, militar, y política del mundo. Los enemigos que acumulaba Gran Bretaña eran muchos, y esto fue lo que posibilitó la victoria en la emancipación estadounidense.
Irónicamente, y a pesar de la contribución española, la declaración de la independencia de las 13 colonias norteamericanas, y la posterior redacción de la Constitución, jurada por su primer presidente George Washington en 1787, inspiraron a todas las colonias hispanoamericanas en sus futuras revoluciones.
Fuentes:
  • Portell Vilá, H.: Los Otros Extranjeros en la Revolución Americana, Ediciones Universal, 1978.
  • Olivera, O.,: “España y Cuba en la independencia de los Estados Unidos”, REVISTA GUARACABUYA, Junio 1998.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La moda en el siglo XVIII



Trabajo con textos

“En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las cosas que pertenecen al común.
Por el primero, el príncipe o el magistrado hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares. Este último se llamará poder judicial, y el otro, simplemente, poder ejecutivo del Estado.
La libertad política en un ciudadano es la tranquilidad de espíritu que proviene de la opinión que cada uno tiene de su seguridad, y para que se goce de ella es preciso que sea tal el gobierno que ningún ciudadano tenga motivo de temer a otro(...).
En el Estado en que un hombre sólo o una sola corporación de próceres o de nobles o del pueblo, administrase los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer las leyes, de ejecutar las resoluciones públicas y de juzgar los crímenes y contiendas de los particulares se perdería todo enteramente.”            
Montesquieu, Espíritu de las leyes, 1748
 
    • Resume las ideas principales del texto. Pon un título al texto
    • ¿Qué crees que opina Montesquieu de la monarquía absoluta?, ¿en que te basas para contestar?
    • Explica cómo se organizan hoy en día los poderes en tu país
    • Con la ayuda de los textos dedicados a Montesquieu en la sección "documentos" y otra información que puedas hallar, explica si podemos considerar a Montesquieu un demócrata en el sentido actual o no.   
    “Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con toda fuerza común a la persona y bienes de cada asociado, y por la cual, uniéndose cada uno a todos, no obedezca sin embargo más que a sí mismo y permanezca tan libre como antes. Tal es el problema fundamental cuya solución es el contrato social (...)
    Estas cláusulas, bien entendidas, se reducen todas a una sola: la enajenación total de cada asociado con todos sus derechos a toda la comunidad”
    Rousseau,El contrato social,1762
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