Blog para el estudio de la Hª Contemporánea de los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Los Sauces, Benavente, Zamora
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miércoles, 27 de abril de 2016
martes, 26 de abril de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
martes, 4 de junio de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
Cuando el viento sopla
La Guerra fría dejó un profundo miedo a un enfrentamiento nuclear entre las Potencias, con tremendas repercusiones, hecho que es el que se recostruye aquí.
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Interesante enlace de la publicidad de la época
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jueves, 9 de mayo de 2013
Comentario de una imagen
Realiza el comentario de la siguiente imagen, investigando sobre cuando se realizó y qué pasó con la niña.

miércoles, 8 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
El agente naranja en Vietnam
En noviembre de 2004, a pesar de la presencia de civiles, las fuerzas armadas de EE.UU. bombardearon Fallujah (Irak) con fósforo blanco. Ya habían utilizado uranio empobrecido en las guerras del Golfo, Afgfanistán, Serbia y Kosovo. Métodos susceptibles de causar daños a largo plazo, tal el caso de Vietnam, víctima hace más de treinta años del agente naranja
Frente a la magnitud del desastre, la cuestión de fondo sigue siendo la de las responsabilidades. El 10 de enero de 200, se produjo un giro con la creación en Hanoi de la Asociación vietnamita de víctimas del agente naranja / dioxina (9). El 30 de enero esta asociación y las víctimas presentaron ante el Tribunal del Distrito Este de Nueva York una demanda contra las 36 empresas que fabricaron el agente naranja para el ejército estadounidense (10). Entre ellas, las conocidas Monsanto (11) y Dow Chemical. Los fundamentos jurídicos son múltiples: violación de leyes internacionales, crímenes de guerra, fabricación de productos peligrosos, daños tanto involuntarios como intencionales, enriquecimiento ilícito, etc. Los querellantes reclaman daños y perjuicios por las lesiones personales sufridas, las muertes injustas, el nacimiento de niños con malformaciones, así como por la necesaria descontaminación del medio ambiente y la restitución de los beneficios. Por el momento, esta demanda, analizada únicamente desde el punto vista de su admisibilidad, fue rechazada por el tribunal, en primera instancia, el 10 de marzo último.
Los querellantes apelaron inmediatamente: su objetivo no sólo es obtener la reparación de los daños sufridos, sino también lograr que la comunidad internacional, y especialmente Estados Unidos, reparen un escandaloso olvido de la historia “oficial”. En este sentido, este proceso no puede ser sino un primer paso, porque más allá de las víctimas y las empresas químicas, la cuestión de las consecuencias del agente naranja atañe ante todo y sobre todo a dos Estados, Estados Unidos y Vietnam: al primero, por haber cometido un crimen de guerra; al segundo, por haber sido afectadas su población y su tierra. Plantea pues la cuestión de la eficacia del derecho humanitario y la imperiosa necesidad de reparar los daños de guerra.
Entre 1961 y 1971, el ejército estadounidense esparció en forma masiva defoliantes sobre Vietnam. Se trataba de eliminar la cobertura vegetal para impedir que el enemigo se camuflara en ella, y destruir las cosechas para privar de alimento a las poblaciones y a los combatientes. Este segundo objetivo era explícito: mientras que “las operaciones de la guerrilla dependen estrechamente de las cosechas locales para su aprovisionamiento”, “los agentes antiplantas poseen un alto potencial ofensivo para destruir o limitar la producción de alimentos...” (1).
Estos defoliantes incluían esencialmente el agente naranja, que contenía dioxina, un producto químico particularmente tóxico. En 2003, un equipo de investigadores estadounidenses estimó la cantidad de defoliantes esparcidos en 77 millones de litros, y la de dioxina en alrededor de 400 kilos, una cantidad considerable (2). La superficie afectada alcanza las 2,6 millones de hectáreas (estas extensiones fueron “tratadas” un promedio de 5 veces, y algunas zonas recibieron hasta 10 aplicaciones seguidas). Esto representa el 10% de la superficie de Vietnam del Sur y el 50% de los bosques de manglar. En total, entre 2,1 y 4,8 millones de habitantes de 20.000 aldeas resultaron directamente afectados. A modo de comparación, en el accidente de Seveso (3), se esparcieron unos cientos de gramos de dioxina (probablemente menos de 2 kg.), durante 20 minutos, sobre 1.800 hectáreas donde vivían 37.000 personas.
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En aquella época, esto constituyó para Vietnam una catástrofe sanitaria y ambiental, que continúa actualmente porque la dioxina, un producto químico muy estable, sólo se degrada lentamente, y se integra en la cadena alimentaria. Sus efectos persisten en el medio ambiente y afectan a los habitantes de las zonas siniestradas (4). Desde hace algunos años, los dirigentes vietnamitas, las autoridades locales, las asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales (ONG) que intervienen en el terreno –como la Cruz Roja vietnamita– tomaron conciencia de este grave problema que posee múltiples facetas (5): humanitaria - sanitaria, socioeconómica, medioambiental, política y jurídica (6).
Treinta años después de esparcido, el agente naranja sigue provocando muertes, patologías de extrema gravedad, malformaciones congénitas (discapacidades físicas y mentales, miembros u órganos de más o de menos, lesiones nerviosas irreversibles, etc.). La Cruz Roja vietnamita estima el número de víctimas en aproximadamente 1 millón. Desde luego, la relación de causalidad entre la dioxina y ciertas patologías no siempre se demuestra científicamente. Pero investigaciones realizadas en Estados Unidos sobre los veteranos estadounidenses de la guerra de Vietnam indicaron que la dioxina era la causante de diversas patologías agudas o crónicas, especialmente de diferentes tipos de cáncer (7). En Vietnam, los estudios genealógicos confirman que las familias uno de cuyos ascendientes fue víctima del agente naranja sufren particularmente abortos espontáneos y malformaciones congénitas. Trauma colectivo
Treinta años después de esparcido, el agente naranja sigue provocando muertes, patologías de extrema gravedad, malformaciones congénitas (discapacidades físicas y mentales, miembros u órganos de más o de menos, lesiones nerviosas irreversibles, etc.). La Cruz Roja vietnamita estima el número de víctimas en aproximadamente 1 millón. Desde luego, la relación de causalidad entre la dioxina y ciertas patologías no siempre se demuestra científicamente. Pero investigaciones realizadas en Estados Unidos sobre los veteranos estadounidenses de la guerra de Vietnam indicaron que la dioxina era la causante de diversas patologías agudas o crónicas, especialmente de diferentes tipos de cáncer (7). En Vietnam, los estudios genealógicos confirman que las familias uno de cuyos ascendientes fue víctima del agente naranja sufren particularmente abortos espontáneos y malformaciones congénitas. Trauma colectivo
Actualmente, toda la población, tanto en el norte como el sur, se encuentra afectada como consecuencia de las mezclas vinculadas a las migraciones. Numerosas familias tienen al menos un integrante discapacitado, adulto o niño, que debe recibir atención médica y quirúrgica, una rehabilitación apropiada, prótesis, sillas de rueda y otros elementos adaptados.
Desde el punto de vista psicológico, las consecuencias del agente naranja se traducen en un “trauma colectivo” que afecta al conjunto del tejido cultural y social. La discapacidad puede ser percibida por el entorno como una manifestación de mala suerte o la consecuencia de una “culpa”, de ahí las expresiones de rechazo a los enfermos por parte de las comunidades de aldeanos. Las víctimas tienen entonces un estatuto social menor, que se extiende a los demás miembros de la familia: también rechazados, los hermanos y hermanas que gozan de buena salud no pueden casarse, etc. Además, en las altas mesetas del centro de Vietnam, región particularmente afectada por el agente naranja, viven “minorías étnicas” cuya cultura asigna un lugar importante a la naturaleza (el bosque, el agua, etc.): con la degradación o la destrucción de los ecosistemas a raíz de la defoliación, se desmoronó su universo de referencia.
Las repercusiones económicas son enormes y la fuerza laboral resulta afectada. Los adultos de una familia que gozan de buena salud deben dedicar una parte más o menos importante de su tiempo a ocuparse de sus familiares discapacitados. Los niños enfermos tienen dificultades en su escolarización. Los ingresos de las familias se reducen y el costo de la atención médica agrava su situación. Una investigación realizada en 2001 en la provincia de Quang Tri (cercana al paralelo 17º, zona particularmente defoliada) demostró que el ingreso per capita de las familias que poseen al menos un miembro discapacitado es un 50% más bajo que el de las familias no afectadas, y que sus gastos médicos per capita las superan en un 30% (8).
Es necesario entonces implementar dispositivos de ayuda para favorecer la inserción de las víctimas en la vida económica y social, y proveerles los medios para satisfacer sus necesidades básicas. Por ejemplo, puede brindarse formación para determinados oficios, que exija la adaptación de los puestos de trabajo, o una ayuda que permita el incremento de los ingresos en las familias, a través de la provisión de animales de cría (cerdos, vacas, búfalos).
Frente a estos problemas, las autoridades vietnamitas no permanecen inactivas. El gobierno provee así a algunas víctimas subsidios que van de 5 a 10 euros por mes (independientemente de la eventual ayuda suministrada por las provincias y los distritos). Lo cual es poco, aun teniendo en cuenta el nivel de vida promedio (530 euros anuales por habitante). Y sin embargo, esto representa un presupuesto considerable (unos 50 millones de euros, es decir 0,5% del gasto público).
En materia de medio ambiente, y aunque los niveles de dioxina en el suelo sean afortunadamente bajos, regiones enteras continúan siendo incultivables para los agricultores. Una vegetación muy escasa llamada en Vietnam “hierba americana” sigue cubriendo las zonas fumigadas. Hay que rehabilitar los suelos perdidos como consecuencia de las actividades humanas, hacerlos nuevamente aptos para el cultivo, y reforestar los bosques y manglares.
Además, aun existen zonas contaminadas, los hot spot, donde se detecta dioxina en niveles elevados en el suelo o los sedimentos, y en algunos lagos. Son las regiones donde se esparció más masivamente el agente (valle de A Lua al oeste de Hue, cerca de la frontera laosiana, por ejemplo), o incluso los lugares de almacenamiento, como algunos aeródromos y sus alrededores, donde los aviones terminaban de arrojar su carga antes de aterrizar cuando regresaban de su misión (Bien Hoa, Da Nang, Ciudad Ho Chi Minh, etc.). En estas zonas la dioxina tiene consecuencias sobre la salud de los animales y puede encontrarse en algunos alimentos (pescados, camarones, pollos, patos, cerdos). Puede también detectarse en la leche materna, debido a su reciclaje en la cadena alimentaria. Hay que tomar medidas con el fin de proteger a las poblaciones y sus actividades económicas: se impone una descontaminación; es preciso mantener informadas a las poblaciones y eventualmente trasladarlas. Responsabilidades
Desde el punto de vista psicológico, las consecuencias del agente naranja se traducen en un “trauma colectivo” que afecta al conjunto del tejido cultural y social. La discapacidad puede ser percibida por el entorno como una manifestación de mala suerte o la consecuencia de una “culpa”, de ahí las expresiones de rechazo a los enfermos por parte de las comunidades de aldeanos. Las víctimas tienen entonces un estatuto social menor, que se extiende a los demás miembros de la familia: también rechazados, los hermanos y hermanas que gozan de buena salud no pueden casarse, etc. Además, en las altas mesetas del centro de Vietnam, región particularmente afectada por el agente naranja, viven “minorías étnicas” cuya cultura asigna un lugar importante a la naturaleza (el bosque, el agua, etc.): con la degradación o la destrucción de los ecosistemas a raíz de la defoliación, se desmoronó su universo de referencia.
Las repercusiones económicas son enormes y la fuerza laboral resulta afectada. Los adultos de una familia que gozan de buena salud deben dedicar una parte más o menos importante de su tiempo a ocuparse de sus familiares discapacitados. Los niños enfermos tienen dificultades en su escolarización. Los ingresos de las familias se reducen y el costo de la atención médica agrava su situación. Una investigación realizada en 2001 en la provincia de Quang Tri (cercana al paralelo 17º, zona particularmente defoliada) demostró que el ingreso per capita de las familias que poseen al menos un miembro discapacitado es un 50% más bajo que el de las familias no afectadas, y que sus gastos médicos per capita las superan en un 30% (8).
Es necesario entonces implementar dispositivos de ayuda para favorecer la inserción de las víctimas en la vida económica y social, y proveerles los medios para satisfacer sus necesidades básicas. Por ejemplo, puede brindarse formación para determinados oficios, que exija la adaptación de los puestos de trabajo, o una ayuda que permita el incremento de los ingresos en las familias, a través de la provisión de animales de cría (cerdos, vacas, búfalos).
Frente a estos problemas, las autoridades vietnamitas no permanecen inactivas. El gobierno provee así a algunas víctimas subsidios que van de 5 a 10 euros por mes (independientemente de la eventual ayuda suministrada por las provincias y los distritos). Lo cual es poco, aun teniendo en cuenta el nivel de vida promedio (530 euros anuales por habitante). Y sin embargo, esto representa un presupuesto considerable (unos 50 millones de euros, es decir 0,5% del gasto público).
En materia de medio ambiente, y aunque los niveles de dioxina en el suelo sean afortunadamente bajos, regiones enteras continúan siendo incultivables para los agricultores. Una vegetación muy escasa llamada en Vietnam “hierba americana” sigue cubriendo las zonas fumigadas. Hay que rehabilitar los suelos perdidos como consecuencia de las actividades humanas, hacerlos nuevamente aptos para el cultivo, y reforestar los bosques y manglares.
Además, aun existen zonas contaminadas, los hot spot, donde se detecta dioxina en niveles elevados en el suelo o los sedimentos, y en algunos lagos. Son las regiones donde se esparció más masivamente el agente (valle de A Lua al oeste de Hue, cerca de la frontera laosiana, por ejemplo), o incluso los lugares de almacenamiento, como algunos aeródromos y sus alrededores, donde los aviones terminaban de arrojar su carga antes de aterrizar cuando regresaban de su misión (Bien Hoa, Da Nang, Ciudad Ho Chi Minh, etc.). En estas zonas la dioxina tiene consecuencias sobre la salud de los animales y puede encontrarse en algunos alimentos (pescados, camarones, pollos, patos, cerdos). Puede también detectarse en la leche materna, debido a su reciclaje en la cadena alimentaria. Hay que tomar medidas con el fin de proteger a las poblaciones y sus actividades económicas: se impone una descontaminación; es preciso mantener informadas a las poblaciones y eventualmente trasladarlas. Responsabilidades
Frente a la magnitud del desastre, la cuestión de fondo sigue siendo la de las responsabilidades. El 10 de enero de 200, se produjo un giro con la creación en Hanoi de la Asociación vietnamita de víctimas del agente naranja / dioxina (9). El 30 de enero esta asociación y las víctimas presentaron ante el Tribunal del Distrito Este de Nueva York una demanda contra las 36 empresas que fabricaron el agente naranja para el ejército estadounidense (10). Entre ellas, las conocidas Monsanto (11) y Dow Chemical. Los fundamentos jurídicos son múltiples: violación de leyes internacionales, crímenes de guerra, fabricación de productos peligrosos, daños tanto involuntarios como intencionales, enriquecimiento ilícito, etc. Los querellantes reclaman daños y perjuicios por las lesiones personales sufridas, las muertes injustas, el nacimiento de niños con malformaciones, así como por la necesaria descontaminación del medio ambiente y la restitución de los beneficios. Por el momento, esta demanda, analizada únicamente desde el punto vista de su admisibilidad, fue rechazada por el tribunal, en primera instancia, el 10 de marzo último.
Los querellantes apelaron inmediatamente: su objetivo no sólo es obtener la reparación de los daños sufridos, sino también lograr que la comunidad internacional, y especialmente Estados Unidos, reparen un escandaloso olvido de la historia “oficial”. En este sentido, este proceso no puede ser sino un primer paso, porque más allá de las víctimas y las empresas químicas, la cuestión de las consecuencias del agente naranja atañe ante todo y sobre todo a dos Estados, Estados Unidos y Vietnam: al primero, por haber cometido un crimen de guerra; al segundo, por haber sido afectadas su población y su tierra. Plantea pues la cuestión de la eficacia del derecho humanitario y la imperiosa necesidad de reparar los daños de guerra.
Francis Gendreau
Presidente de la Asociación de Amistad Franco-Vietnamita
Presidente de la Asociación de Amistad Franco-Vietnamita
(AAFV); www.aafv.org
Traducción: Gustavo Recalde
LE MONDE Diplomatique
Traducción: Gustavo Recalde
LE MONDE Diplomatique
viernes, 3 de mayo de 2013
jueves, 2 de mayo de 2013
Tabla sobre la Guerra Fría
Etapas
|
Años
|
Hechos
|
| Primeros enfrentamientos | ||
| Conflictos bélicos | ||
| Distensión | ||
| Recrudecimiento de la tensión |
miércoles, 1 de mayo de 2013
martes, 30 de abril de 2013
Contrastes del paralelo 38
Si aún queda un vestigio de la Guerra Fría, sin duda está aquí, en una línea a lo largo del paralelo 38: la frontera entre Corea del Sur y Corea del Norte. Hace 60 años, esto fue un terrible campo de batalla. Tras la tregua de 1953, los dos estados han estado mirándose por encima de una de las vallas fronterizas más protegidas e impenetrables del mundo.
En esta franja del mundo la tensión se recrudece cada cierto tiempo recuperándose la tensión de la Guerra fría, pero lo que ello tiene de negativo contrasta con el hecho de que no haber sido pisadas estas zonas por el hombre en los últimos 60 años ha permitido el desarrollo de una forma magnífica de la vida natural como puedes ver en esta noticia
En esta franja del mundo la tensión se recrudece cada cierto tiempo recuperándose la tensión de la Guerra fría, pero lo que ello tiene de negativo contrasta con el hecho de que no haber sido pisadas estas zonas por el hombre en los últimos 60 años ha permitido el desarrollo de una forma magnífica de la vida natural como puedes ver en esta noticia
jueves, 25 de abril de 2013
Tabla comparativa
Comentario de texto: El plan Marshall según Jdanov

La terminación de la segunda guerra mundial ha producido cambios esenciales en el conjunto de la situación mundial (...)
El resultado principal de la segunda guerra mundial fue la derrota militar de Alemania y del Japón, los dos países más militaristas y agresivos del capitalismo. Los elementos reaccionarios e imperialistas del mundo entero, y particularmente de Inglaterra, de los Estados Unidos y de Francia, habían depositado ciertas esperanzas en Alemania y en el Japón (...)
En consecuencia, el sistema capitalista mundial, en su conjunto, ha sufrido nuevamente un duro revés (...) el resultado de la última contienda, con el aplastamiento del fascismo, con la pérdida de las posiciones mundiales del capitalismo y con el robustecimiento del movimiento antifascista, ha sido la separación del sistema capita lista de toda una serie de países de la Europa central y sudoriental (...)
La importancia y la autoridad de la URSS han aumentado considerablemente después de la guerra. La URSS ha sido la cabeza rectora y el alma del aplastamiento militar de Alemania y Japón. Las fuerzas democráticas progresistas del mundo entero están agrupadas en torno a la Unión Soviética. (...)
La finalidad que se plantea la nueva corriente expansionista de los Estados Unidos es el establecimiento de la dominación universal del expansionismo americano. Esta nueva corriente apunta a la consolidación de la situación de monopolio de los Estados Unidos sobre los mercados internacionales, monopolio que se ha establecido como consecuencia de la desaparición de sus dos mayores competidores —Alemania y Japón— y por la debilidad de los socios capitalistas de los Estados Unidos: Inglaterra y Francia.
Esta nueva corriente cuenta con un amplio programa de medidas de orden militar, económico y político, cuya aplicación establecería sobre todos los países a los que apunta el expansionismo de los Estados Unidos, la dominación política y económica de estos últimos reduciría a estos países al estado de satélites de los Estados Unidos e instauraría unos regímenes interiores que eliminarían todo obstáculo por parte del movimiento obrero y democrático para la explotación de estos países por el capital americano. Los Estados Unidos de América persiguen actualmente la aplicación de esta nueva corriente política no sólo a los enemigos de guerra de ayer o a los Estados neutrales, sino también y de manera cada vez mayor, a los aliados de guerra de los Estados Unidos de América.
Se concede una atención especial a la utilización de las dificultades económicas de Inglaterra, aliada y al mismo tiempo rival capitalista y competidora de los Estados Unidos desde hace mucho tiempo. La corriente expansionista americana tiene como punto de partida la consideración de que no sólo será necesario no aflojar la tenaza de la dependencia económica respecto a los Estados Unidos, dependencia en la que Inglaterra ha caído durante la guerra, sino, al contrario, hacer más intensa la presión sobre Inglaterra a fin de arrebatarle sucesivamente su control sobre las colonias, eli minarla de sus esferas de influencia y reducirla progresivamente a una situación de vasallaje. (...)
Pero en el camino de sus aspiraciones a la dominación mundial, los Estados Unidos se han encontrado con la URSS, con su creciente influencia internacional, que constituye un bastión de la política antifascista y antiimperialista de los países de nueva democracia que han escapado al control del imperialismo anglonorteamericano; con los obreros de todos los países, comprendidos los de la misma América, que no desean una nueva guerra imperialista en provecho de sus propios opreso res. (...)
Los profundos cambios operados en la situación internacional y en la de los distintos países al terminar la guerra, han modificado enteramente el tablero político del mundo. Se ha originado una nueva distribución de las fuerzas políticas. A medida que nos vamos alejando del final de la contienda, más netamente aparecen señaladas las dos principales direcciones de la política internacional de la postguerra, correspondientes a la distribución de las fuerzas políticas en dos campos opuestos: el campo imperialista y antidemocrático, de una parte, y el campo antiimperialista y democrático, de otra. Los Estados Unidos representan el primero, ayudados por Inglaterra y Francia (...)
Las fuerzas antiimperialistas y antifascistas forman el otro campo. La URSS y los pueblos de la nueva democracia son su fundamento. Los países que han roto con el imperialismo y que resueltamente se han incorporado a la democracia, como Rumania, Hungría, Finlandia, forman parte de este campo, al que se han añadido, además, Indochina, el Vietnam y la India. Egipto y Siria son simpatizantes.
Andrei Jdanov: Discurso en la sesión inaugural de la Kominform
Szklarska Poreba (Polonia)
22 de septiembre de 1947
Szklarska Poreba (Polonia)
22 de septiembre de 1947
Realiza un comentario de texto sobre el documento anterior
lunes, 22 de abril de 2013
jueves, 18 de abril de 2013
Vocabulario tema 11

Busca el significado de los siguientes conceptos:
Doctrina Jdanov, Doctrina Truman, Bloqueo de Berlín, Carrera de armamentos , Caza de brujas, CIA, Coexistencia pacífica, COMECON , Crisis de los mísiles, Dubcek , Ernesto Guevara, Fidel Castro:, Guerra de las Galaxias , Guerra Fría, Kominform, Joseph Broz (Tito), John F. Kennedy, Invasión de Afganistán, Leónidas Breznev, Nikita Jruschev, No-alineamiento, OCDE, OEA, Ostpolitik, OTAN, OTASE, Pacto de Varsovia, Plan Marshall, Paz de Panmunjon, Primavera de Praga, Richard Nixon, Ronald Reagan, SALT, Stalin, Telón de Acero, Acuerdos de París, ANZUS,Titismo, Vietcong, Vietnamización, Willy Brandt, Winston Churchill
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